Muchos profesionales sueñan con cambiar el rumbo de sus carreras cuando se aproximan a los 50 años. Algunos piensan que han dedicado demasiado tiempo a trabajar en el mismo sector, otros que tienen poca o ninguna posibilidad de conseguir trabajo y están expectantes ante una jubilación anticipada e incluso los hay que están aburridos de ejecutar las mismas tareas después de 30 años de vida laboral y buscan otras vías.
Al llegar a los 50, nuestra mente está enfocada en cómo avanzar en nuestras carreras participando en proyectos que nos atraen; cómo responder a oportunidades de emprendimiento y por qué no, en cómo hacer realidad nuestros sueños. Sin embargo, el giro del mercado laboral nos ha barrido de golpe nuestros planteamientos y nos ha puesto frente a frente con un mercado laboral cruel que rechaza a profesionales de gran valía por una cuestión de edad.
Llegados los 50 es el momento de pensar en retomar las riendas de nuestra carrera y de tratar de recuperar la ilusión por sentirse útil y activo. ¿Cómo?
Haciendo un importante ejercicio de reflexión definiendo claramente y por escrito, quién soy. Se trata de hacer un diagnóstico profesional, algo parecido a los puntos de control de la ITV.
Elaborando una lista de ámbitos profesionales que nos apasionan. Las puertas de las oportunidades se abren en los lugares más inverosímiles y nos permiten ver cosas que no nos habíamos planteado anteriormente.
Aprendiendo a detectar nuestras habilidades y competencias tanto personales como profesionales y dándonos cuenta de que pueden aplicarse en muchos más ámbitos de lo que lo hacemos en la actualidad.
Estando atentos al entorno, a proyectos que antes no habríamos tenido en cuenta porque nuestro día a día nos tenía absorbidos y no nos permitía distracción alguna.
Investigando el/los campo/s de acción que nos interesa/n y tratando de visionarnos en ellos. ¡Funciona!
Haciendo una lista de prioridades desde distintos puntos de vista:
el sector;
el riesgo que estoy dispuesto a asumir si supusiera una ruptura con todo lo conocido hasta el momento;
el salario mínimo por el que estoy dispuesto a trabajar;
el número de desplazamientos semanales/mensuales que deseo hacer.
Hablando con otras personas que nos permitan valorar aspectos de nuestra carrera y de nuestras competencias que muy probablemente no hayamos tenido presentes o infravaloremos.
Redactando los logros conseguidos y reflexionando en detalle sobre ellos.
Dejándonos asesorar por expertos en Orientación y Gestión de Carrera.
Construyendo, manteniendo, gestionando y alimentando una buena lista de contactos. Todos tenemos contactos; la clave está en saber detectarlos.
Recordando que el emprendimiento y la opción de tener un negocio propio son posibles vías alternativas.
Guardando tiempo para nosotros y para nuestra vida personal.
En Impulsando y Entrenando tu Talento ofrecemos asesoramiento para todos aquellos profesionales que llegados a una determinada edad, se están planteando un cambio de rumbo en su carrera.